En general la vida cotidiana implica retos permanentes, que pueden sobrepasar nuestros recursos emocionales, lo que puede ocasionarnos malestares psicológicos y físicos, que pueden ser el inicio de trastornos más severos.

Por este motivo el solicitar ayuda lo antes posible, actúa como un factor de protección  y prevención.

Puedes llamar por teléfono y concertar una cita, o enviar un e-mail o simplemente hacer una pregunta on-line.